Me soñé sábila.
Me soñé sábila. Desde mi centro brotan pétalos nuevos en una espiral infinita, como carrusel a veces, como rehilete otras, buscando la luz del sol. A veces me cae una plaga, una es blanca, otra negra, nido de animales que se buscan la vida a mis expensas y se acomodan en mi centro. Los venenos que las matan, matan también algo de mí. No moriré en partes, no dejaré que me colonicen. Espinas tengo como advertencia, para ahuyentar a los dañinos elementos. Florezco en verano. Renazco infinitamente como esas constelaciones de estrellas que giran obedeciendo a una ley silenciosa, desconocida e inquebrantable. Me deshago de las hojas viejas que se adelgazan, amarillas, secas, duras, espinas peligrosas, las entrego a la negrura de la tierra, como esqueletos, hasta desaparecer. Atesoro el acíbar de mi esencia, suave, transparente y nutricia, medicina generosa para todo mal, sanando a unos y a otros. Si me hieren, un temporal veneno como lágrimas deshecho, como tinte para...