Me soñé sábila.


 Me soñé sábila. 

Desde mi centro brotan pétalos nuevos en una espiral infinita, como carrusel a veces, como rehilete otras, buscando la luz del sol. 

A veces me cae una plaga, una es blanca, otra negra, nido de animales que se buscan la vida a mis expensas y se acomodan en mi centro. Los venenos que las matan, matan también algo de mí. 

No moriré en partes, no dejaré que me colonicen.

Espinas tengo como advertencia, para ahuyentar a los dañinos elementos.

Florezco en verano. Renazco infinitamente como esas constelaciones de estrellas que giran obedeciendo a una ley silenciosa, desconocida e inquebrantable.

Me deshago de las hojas viejas que se adelgazan, amarillas, secas, duras, espinas peligrosas, las entrego a la negrura de la tierra, como esqueletos, hasta desaparecer.

Atesoro el acíbar de mi esencia, suave, transparente y nutricia, medicina generosa para todo mal, sanando a unos y a otros.

Si me hieren, un temporal veneno como lágrimas deshecho, como tinte para el recuerdo, como mácula acusadora para culpa, escurre de las lesiones. 

A mi alrededor los brotes desbordan el espacio y se recrean en más vida.

Me renuevo sin fin, me entrego a la fuerza voluta de mi esencia, como  humo de incienso al infinito. 

Soy medicina, soy alimento para mí misma. Al final más noble que abyecta.

Soy yo misma.


Isabel De la Torre

3 julio 2024.


Imagen: California artist Elena Roch

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