La tarde gris que me envuelve, la luz que mengua en su afán, el hambre de versos, de letras, conjuran siluetas y recuerdos. Los futuros olvidados, los anteojos perdidos, los besos indecisos, los abrazos sostenidos. La frontera como labios, escondida en el remanso, suave crispamiento repetido, señorío del placer. Cánticos sublimes, incomprendidos para el resto, convulsiones tejidas con alientos, dos líneas, un reencuentro. Culminación del pasado, desconocido en su suerte, de pasos frecuentados, de versos inconscientes. Explosiones esperadas, inciertas a veces, notas divinas, estallidos insolentes. Toque suave, las yemas, mis dedos, sobre tu pecho retozando, tu corazón vibrando. La gracia de la vida, ansias diligentes, sensaciones remanentes de un amor lejano, evidente. Murallas traspasadas, creencia mutiladas, sueños de almas, alientos enlazados. Instante preciso, amor indefinido, carne irreverente, espíritu furtivo. Vigoroso crispamiento, espíritu, beso, ansias, ...
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