Virus

 ¿Qué sentido tienen hoy las palabras entrelazadas que erguían mi valor y confianza para seguir adelante? 

“Caminante no hay camino, se hace camino al andar” 

cuando es precisamente el andar lo que me niega la realidad, una realidad que huele a muerte, a miedo, a incertidumbre.


Estoy aquí, estoy viva, respiro, duermo, sueño, despierto, riego las plantas, mientras recuerdo que tienen sus propias historias, que no se inmutan por el contagio, que siguen floreciendo con Sol y Luna; preparo café. Aún tengo antojos, aún tengo esperanza. Sigo, como las plantas, dejando a la vida ser en mí, sigo con los planes que avanzan por su propio afán. 


Los gatos maúllan cuando me ven, cuando escuchan el sonido de una lata, cuando salgo a tomar Sol, se restriegan en mis pies, me miran, coquetean, cada uno con su carácter, se echan a mi lado, tampoco les preocupa el virus, pero saben de mis dudas, de mi inquietud.


Los astros confabulan a mi favor y en mi contra. En ese orden celeste todo es perfecto, mi humanidad no lo es, mi humanidad me arrastra hacia una lenta rutina de espera, refuerza la confianza como antídoto, pero con resignación consolida la práctica de lo aprendido. Ahora es cuando hay que sacar la casta, como decía mi abuela. Sí, hay que demostrar que confió en ese orden celeste que me grita y exige que vibre, que viva y que muera.


Muero ante mí misma, en mi ingrato empeño por seguir viva. Muero sin abrazar a mis hijos, muero cuando pienso que existe una posibilidad. Pero, estoy viva, con una duda invasiva, silenciosa, letal.


Las simples y pequeñas cosas que saltan de los cajones salpicando recuerdos entre Sosa y Serrat, las sonrisas que fotografías imprimieron como testigos de momento felices, las memorias evocadas de lo que ya no será, ya no son suficientes para rescatarme del ánimo titubeante de la amenaza invisible de la realidad.


Esta cuarentena es una muerte lenta de muchos quizás, pero es también la gestación de muchos tal vez...


Isabel de la Torre

Abril 2020



Comentarios

  1. Me encanta lo que se menciona anteriormente, si en la vida hay muchos tropiezos u obstaculos, el chiste es esquibarlos, brincarlos y pasarlos con la mayor fortaleza y ver y saber que uno es capaz de eso y mas. Tambien nos brinda la oportunidad de aprender algo que por la prisas de la vida no hacemos. Siempre hay algo que aprender. Mucha fe, fortaleza y sobretodo dar gracias a Dios siempre no importa lo bueno o lo malo que encontremos en nuestro camino. Los amos y un gran saludo.

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