La gitana entrometida
En el centro del pueblo vivía una viuda, ni tan joven, ni tan vieja. En cuanto murió su esposo, compró una boutique para damas con la indemnización del seguro de vida que tenía contratado su marido. En los tiempos muertos de su tienda, recordaba lo que fue su vida al lado de ese hombre. Siendo casi niña, a los quince años, su vecino viudo se apalabró con sus padres, quienes recibieron una casa a cambio de consentir que ella se casara con el vecino. La diferencia de edad no importó a sus padres, aunque fuera de más de veinte años. Al menos, pensó, me dejó un dinerito para poner mi negocio, a cambio de veinte años de encierro en una jaula, de insultos y agravios. La ahora viuda, se esmeraba por tener en su boutique ropa de moda, fina y elegante para las señoras adineradas. Era buena haciendo que sus clientas se sintieran bien, les hablaba de forma especial. La buscaban más por la conversación que por la ropa que vendía. Se vestía de forma discreta y elegante, de este modo causaba a...