Tus alas, tu voz.


Imagen:

" LA SILLA EMPTY ", por la artista Patty Fleckenstein


En el silencio de tu voz encuentro pedazos de vida olvidados, 

abandonados entre cicatrices maquilladas de madurez, 

entre amarguras vencidas por la fuerza del amor. 

De tu recuerdo escapo, 

para que no duela, 

porque se vuelve sordo el golpe, 

en pecho y garganta, 

porque las canciones que entonabas,

hoy cincelan en mi oído, 

recordando mi fría orfandad. 

Tuvo que venir la muerte para mostrarme en tus ojos cerrados, 

la valentía por vivir, 

legado que dejas, 

en las almas de los cuerpos que sembraste. 

Tuvo que venir la muerte para llevarse necedad, soberbia  e ignorancia,

dejarme ver el oculto valle de tu esencia.

La última mañana,

sentadas en la azotea, 

hablamos tonterías,

 espulgándonos el alma y la espalda, 

en la simpleza de la realidad de esta vida. 

Debajo de las ramas del árbol que creció conmigo,

con tus manos ancianas,

serviste agua a tus amigos pájaros, 

último recuerdo atesorado.

Mi corazón resiente tu ausencia,

no hay nada que pueda aliviarlo. 

En la caja de lo que se ha ido pondré tus cosas;

tú no estarás dentro, 

ni del otro lado del teléfono. 

Te buscaré en tus notas, 

al margen de los libros que estudiabas. 

Te inventaré en las alas que custodian mi espalda.

Isabel de la Torre

2017










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